La madre buscadora Alma Rosa Rojo Medina, fundadora e integrante del colectivo Voces Unidas por la Vida, y su hija Yesenia fueron atacadas a balazos la tarde del sábado 29 de agosto en Culiacán, Sinaloa. Ambas recibieron atención médica y fueron reportadas como estables, mientras la Fiscalía General del Estado de Sinaloa abrió una investigación de oficio por tentativa de feminicidio.
El ataque ocurrió alrededor de las 13:30 horas en la colonia Estela Ortiz de Toledo, al surponiente de la capital sinaloense. De acuerdo con los reportes difundidos por medios locales, Rojo y su hija viajaban en un automóvil Toyota Yaris blanco sobre la avenida Jesús Silva Herzog, entre las calles Maximiliano Gámez y Rosendo Rodríguez, cuando hombres armados dispararon contra el vehículo.
La unidad presentó impactos en el parabrisas y la carrocería. En el sitio fueron localizados al menos ocho casquillos de arma larga, según información publicada por Noroeste. En el automóvil también viajaban tres menores de edad, nietos de la buscadora, quienes no fueron reportados con heridas de bala; tras el ataque fueron resguardados por vecinos y atendidos por personal de emergencia.
Víctimas permanecen bajo atención y resguardo
La Secretaría de Salud de Sinaloa informó que Alma Rosa Rojo y Yesenia presentaban lesiones en las extremidades y permanecían hospitalizadas. Autoridades estatales activaron un protocolo de seguridad en el hospital donde reciben atención, de acuerdo con información retomada por distintos medios.
La Secretaría de Seguridad Pública estatal confirmó el mismo sábado que dos mujeres identificadas como integrantes de un colectivo de búsqueda de personas habían sido agredidas en esa zona de Culiacán. Hasta los reportes disponibles no se había informado de personas detenidas por el ataque.
La Fiscalía de Sinaloa señaló que el caso se investiga como tentativa de feminicidio. Entre las líneas de investigación está determinar si la agresión tuvo relación con las actividades de búsqueda de Alma Rosa Rojo. Esa posibilidad forma parte de las indagatorias y no constituye, por ahora, una conclusión definitiva de la autoridad.
Una búsqueda iniciada tras la desaparición de su hermano
Rojo Medina comenzó a buscar a su hermano, Miguel Ángel Rojo Medina, luego de su desaparición el 4 de julio de 2009. Según los antecedentes publicados por Noroeste, desde entonces se incorporó a las labores de localización de personas desaparecidas y posteriormente participó en la fundación del colectivo Voces Unidas por la Vida.
El colectivo acompaña a familias que buscan a personas desaparecidas en Sinaloa. El País reportó que la agrupación reúne a más de 200 familias, mientras que El Financiero identificó a Rojo como una de las fundadoras de este esfuerzo colectivo en la entidad.
La trayectoria de la activista está vinculada con la búsqueda en campo y con la exigencia de información sobre personas no localizadas. En entrevistas previas, Rojo ha relatado que su hermano fue visto por última vez luego de salir a comprar agua y que, pese al paso de los años, su familia no ha obtenido una respuesta sobre su paradero.
La agresión contra Rojo ocurre en un contexto de riesgos para las personas que realizan labores de búsqueda en México, particularmente familiares que se organizan para localizar a sus seres queridos, documentar hallazgos y solicitar acciones de las autoridades. Los colectivos de búsqueda han señalado de manera recurrente la necesidad de contar con esquemas de protección eficaces y con investigaciones que consideren su actividad como posible factor de riesgo cuando se registran amenazas o agresiones.
Colectivos exigen esclarecimiento del caso
Tras el atentado, el Consejo Nacional Ciudadano del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas condenó la agresión y pidió una investigación inmediata, exhaustiva y con debida diligencia. El organismo también solicitó medidas de seguridad para Rojo, su familia y las integrantes del colectivo Voces Unidas por la Vida.
Por su parte, Sabuesos Guerreras A.C., otro colectivo de búsqueda de Sinaloa, exigió a las autoridades estatales esclarecer el ataque, identificar a los responsables materiales e intelectuales y garantizar protección para la buscadora y su entorno.
La investigación deberá establecer las circunstancias en que ocurrió la agresión, identificar a los atacantes y determinar el móvil. La clasificación inicial del expediente como tentativa de feminicidio implica que la Fiscalía debe investigar con perspectiva de género, sin descartar la posible relación con el trabajo de búsqueda de Alma Rosa Rojo.
Hasta el momento, las autoridades no han difundido información pública sobre probables responsables ni han precisado si existen avances periciales o testimoniales que permitan definir una hipótesis concluyente. El caso continúa bajo investigación.
Fuentes consultadas
Imagen ilustrativa. Foto de Israel Torres en Pexels.

