El estrecho de Bab el-Mandeb, un corredor marítimo situado entre Yemen y el Cuerno de África, vuelve a colocarse en el centro de la preocupación internacional. Su importancia no depende de su tamaño, sino de su ubicación: es la entrada sur al mar Rojo y el paso obligado para los barcos que conectan el golfo de Adén y el océano Índico con el canal de Suez y el Mediterráneo.
Por esa ruta circulan mercancías, contenedores, petróleo y otros energéticos entre Asia, Europa y Medio Oriente. Una interrupción, incluso parcial, puede obligar a navieras y petroleras a buscar trayectos más largos alrededor del cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África. Esa alternativa mantiene abierto el comercio, pero incrementa los días de navegación, el consumo de combustible, las primas de seguro y los costos de transporte.
La nueva alerta está ligada a las amenazas de los hutíes de Yemen contra barcos relacionados con Arabia Saudita o que operen hacia sus puertos en el mar Rojo. Associated Press informó que el grupo anunció un bloqueo marítimo dirigido a intereses sauditas y aseguró haber obligado a varias embarcaciones a modificar su ruta; sin embargo, esa afirmación no contaba con confirmación independiente al momento de la publicación.
Un punto de paso entre tres regiones
Bab el-Mandeb es conocido en la logística internacional como un chokepoint, término que describe un paso estrecho cuya interrupción puede afectar una porción desproporcionada del comercio global. El estrecho conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y, por extensión, con el mar Arábigo. Al norte se encuentra el canal de Suez, en Egipto, otra infraestructura fundamental para los flujos entre Asia y Europa.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que 15% del comercio marítimo mundial de 2023 transitó por la ruta que une Asia, Medio Oriente y Europa mediante el mar Rojo, Bab el-Mandeb y el canal de Suez. La proporción ilustra por qué las tensiones en la zona tienen repercusiones mucho más allá de Yemen o de los países ribereños.
El impacto no se limita a los productos que viajan en contenedores. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) clasifica a Bab el-Mandeb como un punto estratégico para el tránsito de petróleo y gas natural. De acuerdo con su actualización publicada en marzo de 2026, por el estrecho pasaron alrededor de 4.2 millones de barriles diarios de crudo y productos petrolíferos durante la primera mitad de 2025.
La EIA señala que, antes de los ataques hutíes contra barcos comerciales iniciados a finales de 2023, una parte importante de los envíos de energía del golfo Pérsico hacia Europa y la costa atlántica de Norteamérica utilizaba la combinación de los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, además del canal de Suez o del oleoducto egipcio SUMED. Cuando los riesgos se elevaron, diversas embarcaciones optaron por rodear África.
La amenaza no requiere un cierre total para alterar las rutas
La preocupación no depende necesariamente de que una fuerza controle por completo las dos orillas del estrecho. AP reportó que los hutíes no dominan el tramo de costa yemenita ubicado directamente junto a Bab el-Mandeb, aunque mantienen posiciones a menos de 100 kilómetros de esa zona. Según esa agencia, funcionarios hutíes describieron planes que incluirían minas navales, embarcaciones con explosivos, drones y abordajes; tales versiones fueron atribuidas a fuentes del grupo y no constituyen una confirmación independiente de capacidad operativa o de una acción inminente.
En términos comerciales, el riesgo de ataques puede tener efectos antes de que un paso marítimo quede físicamente cerrado. Las compañías navieras evalúan amenazas a la tripulación, posibles daños a los buques y el costo de asegurar la carga. Si concluyen que el tránsito es demasiado peligroso, pueden suspender escalas o redirigir sus flotas. Esa decisión reduce el tráfico por el mar Rojo y traslada presión a las rutas que rodean África.
La OCDE documentó que, tras el inicio de los ataques hutíes contra buques comerciales a finales de 2023, grandes empresas navieras desviaron barcos alrededor del cabo de Buena Esperanza para evitar por completo el canal de Suez. Hacia el cierre del primer trimestre de 2024, el volumen comercial que bordeaba África era aproximadamente cuatro veces mayor que el que atravesaba Suez, aunque el tráfico total combinado de ambas rutas se mantuvo relativamente estable gracias a esa capacidad de adaptación.
El desvío, no obstante, tiene un costo. La OCDE calcula que usar el trayecto por Suez recorta cerca de nueve días, o 24%, frente a navegar alrededor del cabo de Buena Esperanza en determinadas conexiones. Para las cadenas de suministro, esos días adicionales pueden complicar inventarios, disponibilidad de contenedores y calendarios de entrega. Los productos con mayor exposición incluyen bienes manufacturados transportados en contenedores, combustibles y algunos productos agrícolas.
Presión adicional sobre petróleo y fletes
La situación adquiere una dimensión mayor por la relevancia de Bab el-Mandeb para la salida de crudo desde puertos del mar Rojo. AP reportó que Arabia Saudita había utilizado el puerto de Yanbu para exportar parte de su petróleo, en un contexto de dificultades para la navegación en el estrecho de Ormuz. Una afectación simultánea de ambos corredores elevaría la vulnerabilidad del sistema energético, porque limitaría las alternativas para mover cargamentos desde la península arábiga hacia mercados internacionales.
La EIA advierte que la imposibilidad de utilizar un punto crítico de tránsito, aun de manera temporal, puede generar retrasos de suministro y mayores gastos de transporte, con posibles repercusiones en los precios internacionales de la energía. Eso no significa que cada amenaza produzca automáticamente una crisis de abasto: existen rutas alternativas, reservas comerciales, oleoductos y ajustes operativos. Pero la sustitución suele ser más lenta y costosa.
El escenario inmediato dependerá de si las amenazas se traducen en ataques verificables, de la reacción de las navieras y aseguradoras, y de la capacidad de los actores regionales para evitar una escalada. Por ahora, la información disponible permite establecer que Bab el-Mandeb conserva un valor estratégico excepcional y que la sola percepción de inseguridad en sus aguas puede modificar decisiones comerciales a escala global.
Fuentes consultadas
- Associated Press: amenaza hutí y riesgos para Bab el-Mandeb
- U.S. Energy Information Administration: World Oil Transit Chokepoints
- OCDE: Risks and Resilience in Global Trade
Imagen ilustrativa. Foto de Diego Rodríguez en Pexels.

