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Eclipse lunar parcial fue visible en CDMX: alcanzó su máximo a las 22:12 horas

Dramática silueta de una montaña con la luna saliendo detrás, capturada en Alicante, España por la noche.

Foto ilustrativa de Rafael Minguet Delgado en Pexels.

La noche del jueves 27 de agosto de 2026, la Luna atravesó parcialmente la sombra de la Tierra en un fenómeno visible desde la Ciudad de México y gran parte del continente americano. El momento de mayor cobertura ocurrió a las 22:12 horas, tiempo del centro de México, cuando cerca de 96% de la superficie lunar visible quedó dentro de la región más oscura de la sombra terrestre, conocida como umbra.

Aunque el espectáculo fue descrito popularmente como una posible “Luna de sangre”, se trató técnicamente de un eclipse lunar parcial. La diferencia es relevante: para que un eclipse sea total, el disco completo de la Luna debe ingresar en la umbra; en este caso, una pequeña parte permaneció fuera de esa zona de sombra.

La publicación original de La Crónica de Hoy advirtió que las condiciones meteorológicas del Valle de México podían dificultar la observación, debido a humedad, nubosidad y posibilidad de lluvias durante la noche. El medio no citó un reporte meteorológico específico ni publicó porcentajes de nubosidad para las horas del eclipse, por lo que no es posible establecer con precisión en qué zonas de la capital hubo cielo despejado o si el fenómeno se alcanzó a apreciar de forma continua.

Horarios del eclipse en la Ciudad de México

De acuerdo con la información difundida por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con datos de su Instituto de Radioastronomía y Astrofísica, la fase parcial del eclipse comenzó a las 20:33 horas y concluyó a las 23:51 horas en el centro del país. El proceso completo incluyó una etapa penumbral antes y después de la fase más visible.

La NASA clasificó el evento de los días 27 y 28 de agosto como un eclipse lunar parcial visible desde América, Europa, África y Asia occidental. La diferencia de fecha responde a los husos horarios: mientras en la Ciudad de México el fenómeno comenzó la noche del jueves 27, en otros sitios transcurrió durante las primeras horas del viernes 28.

Por qué la Luna pudo verse rojiza

Durante un eclipse lunar, la Tierra se coloca entre el Sol y la Luna. El planeta bloquea parte de la luz solar que normalmente ilumina al satélite, pero no toda la radiación deja de llegar a su superficie. Una fracción de la luz atraviesa la atmósfera terrestre y se desvía hacia la zona de sombra.

En ese recorrido, la atmósfera dispersa con mayor eficacia las longitudes de onda cortas, asociadas con tonalidades azules y violetas. Por ello, la luz rojiza y anaranjada tiene mayor posibilidad de alcanzar la Luna. El resultado puede ser una apariencia cobriza, rojiza o anaranjada en la parte eclipsada del disco.

La UNAM precisó que la expresión “Luna de sangre” no es una categoría astronómica formal, sino un nombre popular usado para referirse a esa tonalidad. En un eclipse parcial profundo, como el de agosto de 2026, el cambio de color puede ser apreciable, pero depende de la geometría del fenómeno y de las condiciones de la atmósfera terrestre.

Un eclipse parcial, pero muy cercano a la totalidad

El rasgo distintivo del evento fue su profundidad. La UNAM señaló que la sombra de la Tierra ocultaría alrededor de 96% de la superficie lunar visible en el máximo. Esto explica por qué, pese a no alcanzar la categoría de eclipse total, el fenómeno pudo ofrecer una imagen de una Luna mayormente oscurecida.

Los eclipses lunares únicamente ocurren durante la Luna llena, cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean con suficiente precisión. Sin embargo, no hay un eclipse cada mes porque la órbita de la Luna está inclinada respecto al plano en el que la Tierra gira alrededor del Sol. La alineación debe coincidir, además, con el paso de la Luna por una de las zonas donde ambas trayectorias se cruzan.

A diferencia de los eclipses solares, los lunares pueden observarse sin filtros especiales ni lentes de protección. Mirar directamente a la Luna no representa el riesgo visual asociado con observar al Sol. Binoculares o telescopios pueden ayudar a distinguir con más detalle el avance de la sombra, aunque no son necesarios para seguir el fenómeno.

El clima, el factor que definió la experiencia en la capital

En la Ciudad de México, el principal requisito para observar un eclipse lunar es contar con una vista despejada hacia el cielo. La fase penumbral inició cuando la Luna estaba baja sobre el horizonte oriental, por lo que edificios, cerros, árboles y nubes podían limitar la visibilidad desde algunos puntos de la capital.

La Crónica de Hoy anticipó condiciones de humedad, nubosidad y posibles lluvias en el Valle de México durante la noche del 27 de agosto. Sin un registro meteorológico horario citado por la publicación original, no se puede afirmar que el cielo haya estado cubierto en toda la ciudad ni determinar el nivel de observación que tuvo cada alcaldía. Lo verificable es que la nubosidad era el elemento con mayor potencial para impedir apreciar el eclipse, incluso en un fenómeno visible astronómicamente desde la región.

Tras este evento, la NASA mantiene en su calendario el siguiente eclipse lunar penumbral para el 20 y 21 de febrero de 2027, visible en distintas regiones del mundo, incluidas partes del continente americano.

Fuentes consultadas


Imagen ilustrativa. Foto de Rafael Minguet Delgado en Pexels.

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