Javier Aguirre estuvo cerca de dejar la dirección técnica de la selección mexicana luego de la salida de Juan Carlos Rodríguez de la Federación Mexicana de Futbol, pero terminó por continuar en el cargo tras recibir el respaldo del propio excomisionado y de otros directivos del futbol nacional. La versión fue reportada por medios deportivos como TUDN y ESPN, y retomada después por Infobae, que explicó que la intención del entrenador habría surgido como una muestra de solidaridad con quien impulsó su regreso al Tri.
De acuerdo con esas publicaciones, Aguirre habría comunicado su decisión de hacerse a un lado en medio del movimiento interno provocado por la renuncia de Rodríguez, conocido como “La Bomba”. Sin embargo, la respuesta de los dirigentes fue pedirle que permaneciera al frente del proyecto mundialista, con la mira puesta en la Copa del Mundo de 2026, que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá.
La salida de Rodríguez detonó la duda sobre el futuro del entrenador
La situación se generó a finales de 2024, después de que Juan Carlos Rodríguez abandonó su cargo dentro de la estructura de la FMF. Según ESPN, Aguirre reconoció que en ese momento ofreció renunciar a su puesto, mientras que TUDN señaló que la decisión estuvo vinculada con la salida de su principal respaldo dentro de la Federación. Infobae añadió que el propio Rodríguez fue quien lo convenció de no irse, al considerar que el proceso rumbo al Mundial no debía interrumpirse.
En las versiones consultadas, la razón de fondo no fue una diferencia deportiva con el plantel ni un conflicto público con la afición, sino una decisión personal del entrenador ligada a la reconfiguración del organigrama federativo. El episodio mostró que, más allá de la cancha, el proyecto de selección también dependía de la estabilidad de la dirigencia que lo sostenía.
Un regreso marcado por el objetivo del Mundial 2026
Javier Aguirre fue nombrado de nueva cuenta seleccionador nacional en 2024, con la encomienda de encabezar el proceso rumbo al Mundial que México coorganizará en 2026. Su llegada ocurrió después de la salida de Jaime Lozano y en medio de una etapa de ajustes dentro de la FMF, por lo que su continuidad tenía un valor simbólico y deportivo para la planeación del ciclo.
Las notas publicadas en diciembre de 2024 subrayaron precisamente ese contexto: la eventual renuncia de Aguirre habría dejado al Tri en una situación de incertidumbre en plena construcción del proyecto mundialista. Por eso, según las fuentes citadas, la petición para que continuara no sólo respondió al respaldo personal hacia el entrenador, sino también a la necesidad institucional de evitar una ruptura en un momento delicado.
El caso también confirmó el peso que tuvo Juan Carlos Rodríguez en el regreso del técnico. Tanto TUDN como Infobae coinciden en que la relación entre ambos fue clave para la segunda etapa del estratega al frente de la selección mexicana, lo que ayuda a explicar por qué la salida del directivo provocó que Aguirre considerara seriamente dejar el puesto.
El Tri siguió su ruta hacia 2026
Al final, Aguirre permaneció en el cargo y el proceso rumbo a la Copa del Mundo siguió bajo su conducción. La renuncia que pudo ser no se concretó, pero dejó ver la fragilidad de una etapa en la que la selección mexicana no sólo dependía de resultados deportivos, sino también de las decisiones y tensiones al interior de la Federación.
La información disponible en las fuentes consultadas permite afirmar que el entrenador sí contempló abandonar el banquillo, pero fue convencido de no hacerlo por el mismo entorno directivo que meses antes había respaldado su llegada. Esa es la clave del episodio: una renuncia que se quedó en intención y que terminó postergada en nombre de la continuidad del proyecto mundialista.
Fuentes consultadas
Imagen ilustrativa. Foto de Santiago Sauceda González en Pexels.

