Ícono del sitio Hub de Notas

La naloxona sigue en discusión legislativa: Senado impulsa facilitar su acceso ante sobredosis por opioides

Primer plano de un trabajador de la salud llenando una jeringa desde un vial, demostrando vacunación o procedimiento médico.

Foto ilustrativa de Jorge Chan en Pexels.

La discusión para facilitar el acceso a la naloxona, medicamento utilizado para revertir sobredosis por opioides, ha vuelto a tomar relevancia en el Senado. Sin embargo, la información localizada muestra que el anuncio sobre un consenso para “liberar” su uso corresponde a un proceso legislativo iniciado en abril de 2023 y no a una modificación ya vigente de la Ley General de Salud.

El 18 de abril de 2023, la Comisión de Estudios Legislativos Segunda del Senado aprobó un proyecto de dictamen para eliminar a la naloxona de la fracción IV del artículo 245 de la Ley General de Salud, apartado en el que se enlistan sustancias psicotrópicas con usos terapéuticos. El planteamiento buscaba que los medicamentos cuyo único principio activo fuera naloxona no requirieran receta médica y pudieran venderse exclusivamente en farmacias.

El comunicado del Senado señaló entonces que la medida pretendía ampliar la disponibilidad de este fármaco como una herramienta de atención urgente ante intoxicaciones por opioides. La naloxona actúa bloqueando temporalmente los efectos de esas sustancias en el organismo, especialmente la depresión respiratoria, una de las complicaciones más graves de una sobredosis.

Una propuesta legislativa, no una reforma en vigor

El título recibido está fechado el 27 de agosto de 2026, pero la publicación oficial más cercana localizada en el portal de comunicación social del Senado fue difundida el 18 de abril de 2023. Esa diferencia de fechas es relevante: la aprobación de un dictamen en comisión no equivale, por sí sola, a que una reforma haya sido aprobada por el Congreso, publicada en el Diario Oficial de la Federación y puesta en vigor.

Además, el tema ha sido retomado en la actual Legislatura. El Sistema de Información Legislativa registra una iniciativa presentada el 24 de febrero de 2026 por los senadores Juan Carlos Loera de la Rosa y José Manuel Cruz Castellanos, ambos de Morena. La propuesta también plantea modificar la fracción IV del artículo 245 de la Ley General de Salud para retirar a la naloxona del grupo de sustancias psicotrópicas.

De acuerdo con el registro legislativo, la iniciativa de 2026 fue turnada a comisiones para dictamen. Por ello, no hay elementos para afirmar que en México ya se haya eliminado de manera definitiva la clasificación legal de la naloxona ni que exista una autorización general de venta sin receta derivada de esa propuesta.

La existencia de expedientes legislativos de distintos años ayuda a explicar por qué el debate ha reaparecido. En 2023, el dictamen aprobado por una comisión retomaba iniciativas de Ricardo Monreal Ávila y Olga Sánchez Cordero. En 2026, la discusión fue impulsada nuevamente desde el Senado con un texto distinto, aunque con un objetivo central similar: reducir obstáculos de acceso a un medicamento de respuesta ante emergencias vinculadas con opioides.

¿Qué es la naloxona y cuál es su alcance?

La naloxona no es un tratamiento para la adicción ni elimina por sí misma los riesgos asociados al consumo de fentanilo, heroína u otros opioides. Su función es revertir los efectos de una sobredosis por este tipo de sustancias. La Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones la identifica como un medicamento indicado en casos de sobredosis por opioides.

Su importancia está relacionada con la rapidez con la que puede presentarse una depresión respiratoria. Los opioides son sustancias que pueden reducir la frecuencia y profundidad de la respiración; en una intoxicación grave, esa alteración puede provocar pérdida de conciencia y muerte. La naloxona puede restablecer de forma temporal la respuesta del organismo a esa intoxicación, pero su efecto no sustituye la atención médica de urgencia.

El Compendio Nacional de Insumos para la Salud incluye presentaciones inyectables de clorhidrato de naloxona para la intoxicación por opiáceos. Esto confirma que el medicamento forma parte de los insumos médicos reconocidos en el sistema sanitario mexicano. La discusión legislativa se concentra en las condiciones de clasificación, disponibilidad y dispensación, no en la existencia del medicamento como tal.

Fentanilo: uso médico y mercado ilícito

El fentanilo es un opioide que tiene usos clínicos legítimos, entre ellos la anestesia y el manejo de ciertos tipos de dolor bajo supervisión médica. No obstante, su elaboración y comercialización ilícitas representan un riesgo sanitario por su alta potencia y por la dificultad de conocer la dosis real contenida en productos obtenidos fuera de canales regulados.

La Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones advierte que el consumo de fentanilo puede ocasionar depresión respiratoria, pérdida de conciencia, coma y muerte. En ese contexto, la naloxona es considerada una medida de respuesta ante sobredosis, mientras que la prevención, la atención de adicciones y la vigilancia sanitaria forman parte de una estrategia más amplia.

Durante la presentación de la iniciativa de febrero de 2026, los promoventes argumentaron que la actual clasificación legal puede dificultar una intervención oportuna de personal médico y primeros respondientes ante emergencias relacionadas con opioides sintéticos. Esa es una postura legislativa que deberá ser analizada por las comisiones correspondientes y, en su caso, por el pleno de las cámaras del Congreso.

La discusión, por tanto, no se limita a la venta de un medicamento. También involucra regulación sanitaria, capacitación para responder a emergencias, acceso a servicios médicos y políticas de prevención del consumo problemático de sustancias. Cualquier cambio legal requerirá precisar quiénes podrán dispensar el producto, bajo qué requisitos y cómo se articulará con los protocolos de atención de urgencias.

Hasta que exista una reforma aprobada en ambas cámaras, promulgada y publicada oficialmente, el avance legislativo debe entenderse como una propuesta en análisis y no como una liberación ya consumada del uso de naloxona en México.

Fuentes consultadas


Imagen ilustrativa. Foto de Jorge Chan en Pexels.

Salir de la versión móvil