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Lluvias extremas y una baja presión explican las inundaciones que dejaron 66 muertos en México

Una serena vista aérea de una ciudad situada al pie de una montaña, capturada durante un crepúsculo neblinoso.

Foto ilustrativa de Yura Forrat en Pexels.

Las lluvias intensas que afectaron al este y centro de México durante la segunda semana de octubre de 2025 dejaron al menos 66 personas muertas y 75 no localizadas, de acuerdo con el reporte más reciente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). El balance oficial, difundido el 14 de octubre, precisó que Veracruz e Hidalgo concentraban la mayor parte de las víctimas y de las labores de búsqueda.

La publicación original de BBC News Mundo, replicada en otros medios, describió el fenómeno como una “combinación atmosférica” que agravó las inundaciones. En la información disponible para esa fecha, esa combinación se explicaba por la interacción de una baja presión con otros sistemas meteorológicos que potenciaron la humedad y las precipitaciones sobre varias regiones del país. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ya había advertido días antes sobre el desarrollo de la tormenta tropical Raymond y otros fenómenos que elevaron el riesgo de lluvias intensas en el Pacífico y en el Golfo de México.

El gobierno federal informó que la emergencia afectó a cinco estados: Veracruz, Puebla, Hidalgo, San Luis Potosí y Querétaro. En su reporte del 14 de octubre, la SSPC indicó que Veracruz registraba 30 fallecimientos y 18 personas no localizadas; Hidalgo reportaba 21 decesos y 50 personas sin localizar; Puebla, 14 muertes y 7 personas no localizadas; mientras que Querétaro y San Luis Potosí mantenían un saldo de un fallecimiento en cada uno, sin desaparecidos reportados en ese corte. El mismo documento detalló 40 municipios afectados en Veracruz, con 22 considerados prioritarios, así como 52 refugios con 3 mil 967 personas alojadas.

La magnitud de la tragedia no se limitó a los números. Las lluvias provocaron desbordamientos de ríos, deslaves, daños o destrucción de viviendas, arrastre de vehículos y cortes de energía en varias comunidades, según reportes de BBC, AP y medios que citaron a autoridades locales. En algunas zonas, las carreteras quedaron bloqueadas y el acceso a localidades rurales se complicó, lo que retrasó tanto el rescate como la entrega de ayuda.

La explicación meteorológica apunta a una suma de factores más que a un solo evento aislado. Conagua había señalado desde el 9 de octubre que la tormenta tropical Raymond, en combinación con otros sistemas, requería vigilancia especial por el riesgo de lluvias torrenciales. Más tarde, reportes de agencias internacionales y organismos especializados describieron que las precipitaciones extremas se concentraron en el golfo y en regiones montañosas del centro-oriente, donde el agua escurre con rapidez y puede detonar inundaciones súbitas y deslaves.

En estados como Veracruz e Hidalgo, la combinación de suelos saturados, relieve accidentado y cauces que rebasaron su capacidad aumentó el impacto de la emergencia, de acuerdo con los despachos periodísticos consultados. En ese tipo de eventos, explican meteorólogos, la acumulación de humedad y la persistencia de lluvias durante varias horas o días suelen ser decisivas para que un sistema atmosférico pase de lluvia intensa a desastre.

Las autoridades federales mantuvieron en marcha operativos de auxilio, búsqueda y recuperación con apoyo de corporaciones de seguridad y personal de protección civil. La SSPC indicó que se trabajaba en la localización de las personas no localizadas y en la atención de refugios temporales, mientras se restablecían servicios básicos en las zonas más dañadas. La información disponible para el 14 de octubre mostraba una emergencia todavía en evolución, con el saldo humano y material sujeto a actualización conforme avanzaran los recorridos en comunidades incomunicadas.

El caso volvió a colocar sobre la mesa la vulnerabilidad de amplias zonas del país ante lluvias extremas. México atraviesa cada año una temporada de precipitaciones entre mayo y octubre, pero la intensidad de estos episodios, sumada a la concentración de población en zonas de riesgo y a la fragilidad de algunos sistemas de alerta, puede convertir una lluvia persistente en una catástrofe de gran escala.

En ese contexto, la nota de BBC puso el foco en el mecanismo atmosférico detrás de la emergencia, mientras el gobierno federal ofrecía la primera fotografía amplia del saldo humano. Para esa fecha, el dato central era claro: las lluvias dejaron decenas de muertos, decenas de personas desaparecidas y una estela de daños severos en el oriente y el centro de México.

Fuentes consultadas


Imagen ilustrativa. Foto de Yura Forrat en Pexels.

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