Las autoridades de Nepal elevaron este viernes 28 de agosto a 1,924 el número de personas desaparecidas tras la devastadora inundación repentina que afectó el norte del país el miércoles 26 de agosto, cerca de la frontera con China. El desastre dejó al menos 584 personas muertas entre territorio nepalí y la región autónoma china del Tíbet, de acuerdo con el recuento difundido por Deutsche Welle.
La cifra de personas no localizadas aumentó de forma considerable luego de que las autoridades incorporaran a más habitantes de las zonas afectadas al registro oficial. Entre los desaparecidos hay trabajadores de plantas hidroeléctricas, integrantes de fuerzas de seguridad, personal aduanero, residentes locales y viajeros. La emergencia ha golpeado comunidades montañosas, rutas de comunicación e infraestructura ubicada en los valles por donde descendió el flujo de agua, lodo y escombros.
Un saldo que sigue en actualización
El balance divulgado por DW señala que Nepal contabilizaba 579 fallecimientos, mientras que del lado chino se reportaban cinco muertes. La agencia Associated Press informó, con base en la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal, que la cifra de desaparecidos en el país ascendió a 1,924 y que más de 3,700 personas habían sido rescatadas hasta ese momento.
Los registros continúan siendo preliminares debido a las condiciones de acceso a las áreas más afectadas. Caminos, puentes y vehículos fueron arrastrados o quedaron cubiertos por sedimentos, lo que ha dificultado la llegada de brigadas y la verificación de personas reportadas como desaparecidas. Algunos sectores sólo podían ser atendidos por aire o mediante operaciones en zonas con corrientes y lodo inestable, según AP.
La diferencia entre el número total de personas desaparecidas y los desgloses por nacionalidad o actividad responde a que las autoridades seguían integrando listados procedentes de distintos puntos de la zona de desastre. DW reportó que, dentro de los casos sin localizar, figuraban 933 empleados de centrales hidroeléctricas, más de un centenar de integrantes de cuerpos de seguridad y personal de aduanas, además de turistas extranjeros, ciudadanos nepalíes residentes fuera del país y habitantes de las localidades afectadas.
Una riada en la cuenca del Bhote Koshi
El gobierno nepalí informó en un llamado oficial de ayuda que una gran inundación ocurrió alrededor de las 8:40 horas del 26 de agosto en el río Bhote Koshi, en el distrito de Rasuwa. La autoridad describió daños graves a vidas y bienes, y pidió aportaciones para los fondos nacionales de auxilio por desastres.
Las evaluaciones iniciales apuntan a que el fenómeno estuvo asociado con un colapso glaciar en una zona de alta montaña. DW citó al Servicio Geológico de Estados Unidos, que atribuyó el desastre a un desprendimiento que provocó un enorme flujo de agua helada y sedimentos. AP precisó que científicos aún analizaban datos satelitales y mediciones terrestres para establecer la secuencia exacta de los hechos.
De acuerdo con esa información preliminar, el material desprendido habría bloqueado temporalmente un río, permitiendo la acumulación de agua antes de que ésta descendiera con fuerza hacia las comunidades ubicadas aguas abajo. Las autoridades y especialistas han advertido que todavía es demasiado pronto para establecer una relación directa entre este evento específico y el cambio climático, aunque reconocen que los riesgos asociados a glaciares y lagos de montaña preocupan en el Himalaya.
Alerta por acumulaciones de agua aguas arriba
Además de las labores de localización, los equipos de emergencia enfrentaron el riesgo de una nueva crecida. La inundación generó acumulaciones de agua, lodo y escombros en la región fronteriza. Una de ellas cedió durante el viernes, lo que llevó a la policía nepalí a pedir a rescatistas y población mantenerse a salvo de manera inmediata; la alerta fue levantada poco después, según DW.
AP reportó que medios estatales chinos indicaron que el nivel de un lago de represamiento formado tras la inundación había descendido 10 metros desde su punto más alto registrado el jueves. Sin embargo, las autoridades mantuvieron la vigilancia porque la estabilidad de estas acumulaciones puede cambiar y porque las comunidades afectadas ya enfrentan daños severos en sus rutas de salida y servicios básicos.
En el lado chino de la frontera, las labores de auxilio también avanzaban con dificultades. AP informó que equipos profesionales de rescate y especialistas llegaron a las áreas más afectadas, donde la destrucción de carreteras limitaba la movilidad. Imágenes difundidas por la televisión estatal china mostraron operaciones con embarcaciones inflables y apoyo aéreo para alcanzar sectores aislados.
Rescate, asistencia y evaluación de daños
La prioridad inmediata es localizar sobrevivientes, recuperar a las víctimas y atender a las personas desplazadas. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja estimó que al menos 93,000 personas han sido afectadas y requieren ayuda, de acuerdo con AP. La evaluación completa de las necesidades todavía no concluye debido a que hay localidades a las que sólo se puede llegar en helicóptero.
El impacto también alcanza servicios esenciales. AP señaló que UNICEF estimó que por lo menos 17,000 niñas y niños necesitan asistencia humanitaria urgente, mientras que escuelas resultaron destruidas o dañadas. La Organización Mundial de la Salud reportó afectaciones en instalaciones sanitarias y la desaparición de personal de salud.
El gobierno de Nepal ha movilizado a sus cuerpos de seguridad para las tareas de búsqueda, rescate y auxilio. También ha señalado que, por el momento, su personal atiende la fase inmediata de la emergencia, aunque mantiene abierta la posibilidad de solicitar apoyo técnico internacional conforme cambien las necesidades. Con la cifra de desaparecidos aún en revisión y las condiciones de riesgo en la cuenca, el balance humano y material de la riada podría modificarse en los próximos días.
Fuentes consultadas
Imagen ilustrativa. Foto de Juan Moccagatta en Pexels.

