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Proponen red de refugios climáticos en las 16 alcaldías de CDMX ante olas de calor

Espacio público con sombra y bancas que ilustra un posible refugio climático urbano.

Imagen ilustrativa de MikeCastelan vía Pixabay.

La Ciudad de México podría contar con una red de espacios temporales para proteger a la población durante episodios de calor extremo. La diputada local Paulina Pérez Córdova, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), propuso crear una Red de Refugios Climáticos en las 16 alcaldías, con el objetivo de ofrecer sitios cercanos donde las personas puedan hidratarse, descansar y reducir su exposición directa a altas temperaturas.

La iniciativa, reportada el 18 de septiembre por El Financiero, parte de la premisa de que las olas de calor pueden representar un riesgo mayor para personas adultas mayores, niñas, niños, personas con discapacidad, población en situación de calle y trabajadores que permanecen durante varias horas bajo el sol.

¿Qué son los refugios climáticos?

Los refugios climáticos son espacios interiores o exteriores acondicionados para brindar protección temporal frente a condiciones meteorológicas adversas, especialmente temperaturas muy elevadas. En el caso planteado para la capital, la propuesta contempla que los lugares habilitados tengan sombra, ventilación, acceso a agua potable y personal con preparación para brindar primeros auxilios básicos.

La idea no consiste necesariamente en construir inmuebles nuevos. De acuerdo con la propuesta difundida por El Universal, podrían utilizarse temporalmente bibliotecas, centros culturales, deportivos, módulos de atención ciudadana, espacios comunitarios y otros edificios públicos, siempre que cumplan con condiciones mínimas de seguridad, accesibilidad y confort térmico.

El modelo tiene antecedentes en otras ciudades. El Gobierno de Buenos Aires, por ejemplo, describe su red de refugios climáticos como una medida de adaptación para que las personas puedan refrescarse y resguardarse durante jornadas de altas temperaturas. Esa experiencia muestra que el funcionamiento de estos sitios requiere ubicaciones identificables, información pública y coordinación institucional, además de espacios disponibles.

Una propuesta, no una red ya operativa

La discusión en Ciudad de México debe distinguir entre la propuesta legislativa y la infraestructura existente. La capital cuenta con refugios temporales utilizados en distintos contextos de emergencia, pero ello no equivale a tener una red específicamente diseñada y activada para enfrentar olas de calor.

Según los reportes sobre el planteamiento de la diputada, actualmente hay infraestructura pública que podría adaptarse para esta función, pero no existe un programa formal ni protocolos homologados que indiquen cuándo se abrirían los espacios, qué inmuebles participarían, cómo se informaría a la población o qué autoridad sería responsable de su operación ante una alerta por calor extremo.

Ese punto resulta central: para que un refugio climático funcione como medida de protección, las personas deben saber dónde se encuentra el sitio más cercano, en qué horario opera, si es accesible para personas con movilidad reducida y qué servicios básicos ofrece. También sería necesario definir criterios técnicos para activar la red y mecanismos de coordinación entre las alcaldías y las autoridades capitalinas.

El reto de atender el calor con enfoque territorial

La propuesta busca que cada alcaldía identifique inmuebles y áreas que puedan habilitarse durante días de temperaturas peligrosas. Esto permitiría acercar la atención a zonas donde la población enfrenta mayor exposición al sol, ya sea por el tipo de empleo, la falta de áreas verdes, las condiciones de vivienda o la necesidad de trasladarse a pie y en transporte público.

El concepto de refugio climático también abre una discusión más amplia sobre la adaptación urbana. Un espacio con sombra, agua y ventilación puede ofrecer alivio inmediato durante una emergencia, pero no sustituye otras acciones de largo plazo, como ampliar la cobertura vegetal, conservar el arbolado, mejorar el acceso al agua, reducir superficies que acumulan calor y diseñar edificios públicos con mejores condiciones térmicas.

La experiencia de ciudades que han impulsado estos modelos apunta a que los refugios pueden ser tanto interiores como exteriores. El Gobierno de Buenos Aires señala que su red forma parte de una estrategia de adaptación frente a temperaturas extremas y olas de calor, mediante sitios donde la población pueda resguardarse por un periodo breve. Para la Ciudad de México, una eventual red tendría que considerar las condiciones particulares de cada alcaldía y la disponibilidad real de servicios en los inmuebles seleccionados.

Lo que falta por definir

Hasta ahora, la propuesta atribuida a Pérez Córdova plantea una ruta general: aprovechar infraestructura existente y dotarla de condiciones básicas para atender a la población durante episodios de calor intenso. Sin embargo, aún no se han dado a conocer detalles como presupuesto, calendario de implementación, padrón de inmuebles, criterios de accesibilidad, capacidad de atención o el procedimiento para activar los refugios.

Por ello, la iniciativa debe entenderse como una propuesta en discusión y no como un servicio disponible actualmente en toda la ciudad. Su avance dependerá de la revisión que realice el Congreso capitalino y de la posible coordinación con las 16 alcaldías y las dependencias responsables de protección civil, salud y gestión ambiental.

La relevancia del planteamiento está en colocar la exposición al calor extremo como un asunto de prevención y cuidado público. La viabilidad de una red, no obstante, dependerá de que los espacios sean suficientes, accesibles, conocidos por la población y operen con protocolos claros cuando las condiciones meteorológicas lo requieran.

Fuentes consultadas


Imagen ilustrativa. Foto de Diana Reyes en Pexels.

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