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Tren de pasajeros CDMX-Nuevo Laredo: la ruta prevista y el calendario que baraja el gobierno

Tren vintage viajando a través de plantaciones de agave y colinas en Tequila, México al atardecer.

Foto ilustrativa de Roger Ce en Pexels.

El proyecto ferroviario que busca reconectar a la Ciudad de México con la frontera de Nuevo Laredo volvió a colocarse en el centro de la agenda pública a partir de los anuncios del nuevo gobierno federal. La ruta forma parte de un plan más amplio de trenes de pasajeros que pretende recuperar corredores estratégicos en el país y ampliar la movilidad entre zonas metropolitanas y polos industriales.

De acuerdo con la información difundida por la Presidencia de la República y por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), el tren del norte se concibe como una conexión de larga distancia entre Ciudad de México, San Luis Potosí, Monterrey y Nuevo Laredo, con una extensión estimada de alrededor de 1,143 a 1,200 kilómetros, según el documento o presentación consultada. La variación en el kilometraje responde a la forma en que las dependencias han descrito el trazo general del proyecto en distintos momentos de su presentación pública.

La cobertura publicada por El Financiero el 11 de julio de 2024 se produjo en el contexto del anuncio hecho por Claudia Sheinbaum, entonces virtual presidenta electa, sobre un programa de trenes de pasajeros que incluía ese corredor hacia la frontera tamaulipeca. En ese momento, la discusión pública giró en torno a la ruta, al eventual calendario de construcción y a la posibilidad de que el tramo aprovechara derechos de vía existentes o requiriera nuevas vías para pasajeros.

La ruta planteada

La versión oficial del proyecto describe un trayecto que partiría de la capital del país y avanzaría hacia el norte por el Bajío y el noreste, con estaciones o paradas vinculadas a ciudades como Querétaro, San Luis Potosí y Monterrey antes de llegar a Nuevo Laredo. En una presentación difundida por la Presidencia en octubre de 2024, el gobierno dijo que la ruta destacada sería la que conectaría a la Ciudad de México con Nuevo Laredo, pasando por esas ciudades intermedias y cubriendo aproximadamente 1,143 kilómetros.

En la explicación técnica de la SICT, el tramo Saltillo-Nuevo Laredo aparece como una de las piezas de la primera etapa del plan ferroviario. Esa dependencia detalló después que el destino Saltillo-Monterrey-Nuevo Laredo se divide en frentes de obra estratégicos, entre ellos Unión San Javier-Arroyo El Sauz, Derramadero-Ramos Arizpe, Ramos Arizpe-Santa Catarina, Monterrey-Joyas Anáhuac, Joyas Anáhuac-Unión San Javier y Arroyo El Sauz-Nuevo Laredo. Con ello, el trazado dejó de verse como una sola línea abstracta y empezó a estructurarse en segmentos concretos de planeación y construcción.

Cuándo podría estar listo

En julio de 2024 todavía no existía una fecha de conclusión cerrada para el corredor completo. Lo que sí se había adelantado era que las primeras licitaciones y trabajos preliminares formarían parte de una primera etapa del programa ferroviario. Más tarde, documentos de la SICT publicados en 2024 señalaron que los tramos Querétaro-Irapuato y Saltillo-Nuevo Laredo arrancarían en julio y que su conclusión se proyectaba para 2028.

La propia SICT afirmó en un comunicado que, para la primera fase, se preveía que la ruta Saltillo-Nuevo Laredo formara parte de un conjunto de obras con calendario diferenciado. En esa comunicación, la dependencia también indicó que la red de trenes de pasajeros buscaba conectar a la Ciudad de México con Nuevo Laredo y Nogales, como parte de una recuperación más amplia del transporte ferroviario de pasajeros.

En la secuencia de anuncios oficiales, el mensaje más constante fue que el corredor al norte se construiría por etapas. Primero vendrían las ingenierías básicas y los procesos de licitación; después, la apertura de frentes de obra; y, finalmente, la puesta en operación. En otras palabras, en la fecha original de la nota de El Financiero el proyecto estaba todavía en fase de definición y preparación, no de construcción concluyente.

Por qué importa el corredor

El interés por este tren no se limita a la conexión entre dos ciudades. Nuevo Laredo es una de las fronteras terrestres más importantes para el comercio con Estados Unidos, mientras que Monterrey y San Luis Potosí son nodos industriales y logísticos de gran peso en el norte y el Bajío. Por eso, un tren de pasajeros en ese eje tendría implicaciones de movilidad, integración regional y potencial impulso económico, además de la promesa de una alternativa de transporte de largo recorrido.

La SICT ha sostenido que los proyectos ferroviarios de pasajeros buscan atender criterios de demanda y polos de desarrollo económico. También ha señalado que las rutas en marcha forman parte de una estrategia para recuperar servicios de transporte sobre rieles en México. En la lógica gubernamental, el corredor México-Nuevo Laredo tendría valor tanto por su función social como por su capacidad para articular regiones productivas.

Con la información disponible en la fecha de publicación original, la ruta era ya una prioridad política y técnica, pero no un proyecto con obras concluidas ni un servicio con fecha definitiva de arranque. Lo verificable era el trazado general, la intención de desarrollarlo por etapas y la expectativa de que formara parte de la primera generación de trenes de pasajeros impulsada por la nueva administración federal.

Fuentes consultadas


Imagen ilustrativa. Foto de Roger Ce en Pexels.

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