El aseguramiento de más de 59 millones de litros de combustible en San José Iturbide, Guanajuato, fue anunciado como uno de los mayores golpes contra el contrabando de hidrocarburos en México. Sin embargo, la dimensión definitiva del caso y la situación jurídica del producto permanecen sujetas a investigación: la Fiscalía General de la República (FGR) informó que las empresas relacionadas no han entregado documentación que acredite de manera completa el origen, manejo y destino lícito de la totalidad del combustible localizado.
La indagatoria fue atraída por la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), debido a la complejidad del expediente. La FGR señaló que realiza acopio de información sobre empresas vinculadas, revisión de documentos y entrevistas con directivos de la compañía directamente relacionada con los hechos, con el objetivo de determinar la propiedad, la operación y la trazabilidad financiera y fiscal de los hidrocarburos.
El caso se desarrolla en un complejo de almacenamiento ubicado en la comunidad de La Fragua, en el municipio de San José Iturbide. Ahí fueron asegurados 10 contenedores de gran capacidad, además de vehículos y documentación contable, de acuerdo con los reportes oficiales y la cobertura de medios que siguieron el operativo.
Un volumen inusual, pero una investigación sin conclusión
La FGR reportó que el combustible asegurado se integra por 33 millones 504 mil 067 litros de gasolina regular, 7 millones 266 mil 813 litros de gasolina premium y 18 millones 265 mil 989 litros de diésel. La suma supera los 59 millones de litros y explica por qué las autoridades estatales calificaron la intervención como histórica.
No obstante, el volumen asegurado no equivale, por sí mismo, a una resolución judicial de que la totalidad del producto sea de origen ilícito. La Fiscalía ha precisado que la investigación busca justamente establecer si las compañías involucradas pueden demostrar la legalidad de la cadena de suministro, incluida la importación o adquisición, el transporte, el almacenamiento y el destino comercial del combustible.
EL PAÍS reportó que el complejo opera como terminal de almacenamiento para terceros y que Grupo Simsa, empresa señalada como operadora de las instalaciones, sostuvo en un comunicado que no es propietaria de los petrolíferos resguardados. Según esa postura, los productos pertenecen a empresas usuarias que deberían acreditar su propiedad, procedencia y calidad. Esa versión no ha sido confirmada ni descartada de forma definitiva por la FGR, que mantiene abiertas las diligencias.
El mismo medio advirtió que el monto final de combustible que podría considerarse irregular dependerá de la documentación que entreguen las compañías relacionadas y de la valoración ministerial. Por ello, hasta ahora no hay una determinación pública que permita afirmar que los 59 millones de litros correspondan en su totalidad a contrabando o robo de hidrocarburos.
La investigación comenzó con una pipa en julio
De acuerdo con la información difundida por la FGR y retomada por La Jornada, la carpeta se originó el 3 de julio, cuando una persona fue detenida mientras presuntamente descargaba diésel de una pipa con capacidad para 33 mil litros en una gasolinera de San Luis de la Paz. La autoridad indicó que no se acreditó la trazabilidad del producto, es decir, los documentos y elementos necesarios para comprobar su origen lícito y su recorrido comercial.
A partir de ese hecho se realizaron actos de investigación y cateos en una gasolinera de San Luis de la Paz, una estación de despacho de gas LP en Dolores Hidalgo y, finalmente, el centro de almacenamiento de San José Iturbide. En este último inmueble, las autoridades encontraron infraestructura para el movimiento de combustible por autotransporte y ferrocarril, así como los tanques donde se concentraba el producto.
La trazabilidad es uno de los puntos centrales en investigaciones de este tipo. No sólo implica demostrar quién posee el combustible, sino también presentar los documentos que respalden su importación, compra, transporte, almacenamiento y venta. Si esos datos no coinciden o resultan insuficientes, las autoridades pueden profundizar en posibles delitos relacionados con contrabando, posesión ilícita de hidrocarburos, falsificación documental o evasión fiscal, según corresponda a los resultados de la investigación.
La discrepancia entre el anuncio y lo que falta por probar
La principal duda del caso no está en la existencia del aseguramiento, confirmado por la FGR, sino en la caracterización preliminar de todo el producto como combustible ilícito. El secretario de Seguridad y Paz de Guanajuato, Juan Mauro González Martínez, presentó el hallazgo como un aseguramiento de “presunto hidrocarburo”, una formulación que reconoce que la investigación no estaba concluida.
La Fiscalía, por su parte, ha mantenido una postura procesal: confirmó el hallazgo, informó que la documentación disponible no acredita de forma completa la licitud del combustible y anunció que la FEMDO asumió la carpeta. No ha difundido, hasta ahora, una imputación específica contra personas físicas ni una sentencia que determine la naturaleza ilegal de los 59 millones de litros.
También hay cuestionamientos sobre la cronología del operativo. EL PAÍS señaló que una versión publicada por Reforma ubicó actuaciones previas al anuncio público y reportó que la terminal habría continuado operando. Esos elementos no han sido detallados públicamente por la FGR en su comunicado, por lo que no permiten concluir, por sí solos, que el aseguramiento haya sido irregular.
El expediente adquiere relevancia por su posible impacto en una actividad vulnerable a redes de contrabando y robo de combustibles, conocidas popularmente como huachicol. Pero el alcance penal, fiscal y patrimonial del caso dependerá de las pruebas que reúna la Fiscalía y de las resoluciones judiciales posteriores. Mientras eso ocurre, el anuncio de un decomiso récord convive con una pregunta aún abierta: cuánto del combustible resguardado carece realmente de una procedencia legal demostrable.
Fuentes consultadas
Imagen ilustrativa. Foto de Chris Luengas en Pexels.


