Bienvenidos a la primera columna de este sitio. Aquí hablaremos de cosas de la vida, esas que nos pueden pasar a todos y que, a veces, no sabemos ni cómo sucedieron, pero nos divierten, nos preocupan o solo pasan.
Resulta que hoy quiero hablar de tres palabras que usamos fácilmente: amistad, lealtad y respeto. Para lo cual quiero definir cada una de ellas según el Diccionario de la lengua española.
Amistad: f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
Sin.:
- compañerismo, camaradería, aprecio, cariño, afecto, apego, inclinación, parcialidad, simpatía, hermandad, lealtad, confraternidad, devoción, amiganza, barcada.
Lealtad: f. Cualidad de leal.
Sin.:
- fidelidad, nobleza, franqueza, amistad, honradez.
- devoción, adhesión, cumplimiento, observancia.
Respeto: veneración, acatamiento que se hace a alguien. También se relaciona con la consideración hacia las personas y las cosas.
¿Por qué quiero definir lo anterior?
Porque pienso que llamar amiga o amigo a alguien tiene una carga emocional y moral. Quiero creer que, si una persona considera amistad a otra, es porque se ganó su confianza, su cariño y su atención. Se cierra un acuerdo no hablado ni escrito entre ambos, en donde se sabe que se quieren, se respetan y que no harán nada deliberadamente para dañarse.
Hoy veo que hay pocas amistades reales porque no están cimentadas sobre estos valores.
Siento una sociedad intoxicada de malas costumbres, poca educación, falta de respeto y falta de empatía. Y creo que es un tema que viene de casa, de la educación que damos a los hijos y de la recibida por los padres.
Hoy hay muchas herramientas que anteriormente hasta eran mal vistas socialmente, como ir al psicólogo; ahora se puede platicar abiertamente de eso y te lo aplauden. Soy consciente de que es costoso, pero también sé que hay asociaciones que ayudan a las personas en temas emocionales y dan terapias psicológicas a bajo costo o hasta gratuitas.
La cosa es querer hacerlo.
El tema es que, como padre de un niño o como adulto que se preocupa por sí mismo, se detenga observar conductas propias y solicite ayuda.
Pero, seguro se preguntarán, ¿por qué hablo de todo lo anterior si íbamos a hablar de amistad?
Pues porque veo que las amistades no quieren, no son leales y no respetan.
Porque hoy es muy fácil hablar mal de una persona, subir esa opinión a redes y lograr que cientos o miles de personas crean esas palabras sin tener contexto; porque hoy veo que hay papás que permiten que sus hijos tengan conductas irrespetuosas hacia sus amigos, que difamen, insulten, hagan bullying, pero, lo peor, que normalicen todo lo anterior y más.
Y hay algo que se me hace importante observar.
Los padres dejan que sus hijos sean niños cuando les conviene, porque permiten que se alcoholicen, fumen o vapeen, acudan a ciertos lugares a pesar de no ser para menores o incluso que cometan actos de violencia.
Entonces, los niños para algunas cosas parece que ya no son tan niños.
Pero ¿qué tal cuando llega el momento de hacerse responsables de sus acciones? Entonces, automáticamente el padre dice: “Es un niño, no sabe lo que hace”.
Y tú, padre, ¿sabes lo que haces?
¿Cuándo decidimos si es niño o no?
¿Por qué permitimos esas conductas?
Porque, lejos de enseñar a los hijos a ser responsables y conscientes, enseñamos que las reglas se pueden romper, que el civismo no es necesario y que no importa lo que hagas porque, al fin niño y no pasa nada.
La educación empieza desde casa, pero ¿cómo educar a alguien si el adulto tampoco fue educado? Es un círculo vicioso¿no?
Platicando con alguien, me contó una situación que vivió. En ella le reclamaban que no había autoridad en cierto lugar. Esa persona respondió: “Autoridad sí hay, lo que no hay es educación”, y qué razón tiene.
Y bueno, ¿todo lo anterior qué fue? Pues los pensamientos que pasaban por mi cabeza mientras analizaba una situación que escuché.
Nos vemos el mes que entra con un nuevo tema, reflexión, opinión o solo palabras que salen de mi cabeza sin orden o sentido, pero que les quiero compartir.
HJST


