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EE.UU. y China extienden hasta el 10 de enero su tregua comercial mientras buscan un acuerdo más amplio

Estados Unidos y China acordaron extender hasta el 10 de enero de 2027 la tregua comercial que mantenían vigente y que estaba prevista para concluir el próximo 10 de noviembre. El anuncio fue realizado el 23 de septiembre por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, en medio de la visita de Estado del presidente chino, Xi Jinping, a Washington.

La prórroga añade dos meses al entendimiento que había contenido una nueva escalada de aranceles y restricciones comerciales entre las dos mayores economías del mundo. De acuerdo con Bessent, el objetivo es dar margen a ambas partes para intentar negociar un pacto económico de mayor alcance, aunque no se dieron a conocer compromisos concretos ni un texto bilateral con los términos de la nueva extensión.

La información fue reportada por Deutsche Welle y por Reuters, que citaron las declaraciones de Bessent. El funcionario estadounidense señaló que Washington y Pekín decidieron ampliar lo que denominó el “Acuerdo de Busan”, en referencia a la tregua alcanzada previamente por ambos países, cuya vigencia se extendió hasta el 10 de enero.

Una pausa en una relación comercial todavía frágil

La decisión no implica la resolución de las disputas de fondo entre Estados Unidos y China. La relación económica bilateral continúa marcada por desacuerdos sobre aranceles, acceso a mercados, controles tecnológicos, minerales estratégicos y las condiciones de competencia para empresas de ambos países.

La tregua había evitado que entraran en vigor medidas más severas después de una etapa de aumentos arancelarios recíprocos. El Fondo Monetario Internacional documentó que el entendimiento económico alcanzado en 2025 incluyó la suspensión temporal de aranceles adicionales y de algunas medidas de represalia, así como compromisos relacionados con minerales críticos, productos agrícolas y otros intercambios comerciales.

En ese contexto, la prolongación anunciada esta semana mantiene temporalmente el marco de distensión, pero no elimina los gravámenes ya existentes ni garantiza que las partes lleguen a un acuerdo definitivo antes de enero. Reuters reportó que Bessent dijo que aún no estaba claro si sería posible cerrar un pacto más amplio antes de que venza el nuevo plazo.

El anuncio también ocurre después de reuniones preparatorias entre Bessent y el viceprimer ministro chino He Lifeng. Según Reuters, ambos funcionarios sostuvieron encuentros en los días previos a la reunión entre Xi y el presidente estadounidense Donald Trump, con el propósito de revisar asuntos pendientes y explorar una negociación de mayor alcance.

El antecedente de los aranceles y las exclusiones

La tregua comercial se relaciona con una serie de medidas aplicadas por Washington y Pekín durante el conflicto arancelario. Entre ellas se encuentran tarifas adicionales sobre importaciones, excepciones para determinados productos y restricciones vinculadas a sectores considerados estratégicos.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) informó en 2025 que extendió hasta el 10 de noviembre de 2026 la vigencia de 178 exclusiones arancelarias asociadas con la investigación de la Sección 301 sobre prácticas comerciales de China. Esa decisión se basó en el acuerdo económico y comercial anunciado por ambos gobiernos en noviembre de 2025.

De acuerdo con la documentación de la USTR, aquel acuerdo incluía compromisos sobre exclusiones y compras de bienes estadounidenses. Por su parte, el informe del FMI señaló que el arreglo también contemplaba una reducción de 10 puntos porcentuales en ciertos aranceles estadounidenses vinculados con el fentanilo, la suspensión temporal de aranceles recíprocos por encima de una tasa de 10% y medidas chinas respecto de productos agrícolas y controles sobre minerales estratégicos.

Estos antecedentes muestran que la actual prórroga no parte de cero: prolonga una arquitectura temporal de compromisos y pausas regulatorias que ha permitido contener una confrontación comercial más profunda. Sin embargo, los documentos consultados no detallan si la extensión hasta enero modifica las condiciones específicas de cada tarifa, exclusión o compromiso sectorial vigente.

La visita de Xi y la agenda pendiente

El anuncio coincidió con la llegada de Xi Jinping a Estados Unidos para una visita de tres días. Deutsche Welle reportó que Trump recibió al mandatario chino a su llegada y que ambos tenían previsto abordar la tregua arancelaria, además de temas como Taiwán, inteligencia artificial, minerales estratégicos y la guerra en Irán.

La visita ocurre en un momento en que los dos gobiernos buscan preservar canales de diálogo, pese a que mantienen diferencias relevantes en materia económica y de seguridad. La extensión de la tregua puede reducir la presión inmediata sobre empresas importadoras, exportadoras y cadenas de suministro expuestas a cambios abruptos en tarifas, pero su efecto dependerá de los términos que finalmente se definan en las negociaciones.

Para los mercados y las compañías con operaciones entre ambos países, el dato central es que se pospone hasta enero una posible revisión del esquema de distensión. No obstante, la declaración de Bessent deja abierta la posibilidad de que las conversaciones deriven en un acuerdo más amplio o, si no se alcanzan resultados, en una nueva etapa de incertidumbre comercial.

Hasta ahora, la información disponible confirma el compromiso de extender la tregua por dos meses. Los alcances definitivos de esa prórroga y cualquier acuerdo posterior dependerán de anuncios formales de los gobiernos de Estados Unidos y China.

Fuentes consultadas


Imagen ilustrativa. Foto de Bor Jinson en Pexels.

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