La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó el miércoles 23 de septiembre que su gobierno celebrará elecciones como parte de una transición hacia una “democracia plena”, pero evitó establecer una fecha o un calendario para organizar la votación.
Durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, Rodríguez sostuvo que Venezuela inició un proceso de transformación democrática que, según dijo, será “ordenado, institucional y verificable”. También aseguró que su administración ha abierto conversaciones con grupos opositores y que buscará garantizar condiciones de participación para todas las fuerzas políticas.
El anuncio representa una señal pública de compromiso con una futura elección, aunque deja sin resolver la principal incógnita del proceso: cuándo se realizará y bajo qué reglas. Hasta ahora, las autoridades venezolanas no han informado una fecha tentativa ni han detallado cambios concretos en los organismos que tendrían a su cargo la organización y la supervisión de los comicios.
Una promesa sin calendario electoral
De acuerdo con Reuters, Rodríguez dijo ante los delegados de la ONU que “habrá elecciones en Venezuela” y pidió respaldo internacional para que el país avance de una etapa de incertidumbre y conflicto hacia una democracia reconocida tanto por la población venezolana como por la comunidad internacional.
La mandataria interina vinculó la eventual convocatoria electoral con la recuperación económica del país. Señaló que la reconstrucción de Venezuela tomará tiempo, una postura que coincide con la expresada previamente por autoridades de Estados Unidos, que han planteado la necesidad de estabilización económica antes de una elección.
Sin embargo, la declaración no incluyó una ruta pública con fechas para actualizar el padrón electoral, inscribir candidaturas, convocar observación independiente, definir las garantías para los partidos ni precisar el papel que desempeñarán el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral.
Reuters reportó que sectores de la oposición consideran indispensable que esos órganos cuenten con autonomía antes de convocar una elección presidencial. El medio también recogió la valoración de Phil Gunson, analista senior de International Crisis Group, quien señaló que la promesa de celebrar elecciones no aclara si el gobierno aceptará el calendario de 2027 que sectores opositores han pedido.
El antecedente de los comicios de 2024
El debate sobre una nueva elección está marcado por la crisis derivada de los comicios presidenciales venezolanos del 28 de julio de 2024. Una resolución presentada en el Senado de Estados Unidos en agosto de 2026 sostiene que el Departamento de Estado concluyó, el 1 de agosto de 2024, que la evidencia disponible apuntaba a que Edmundo González Urrutia obtuvo la mayor cantidad de votos, en contraste con el resultado oficial que declaró ganador a Nicolás Maduro.
Ese documento legislativo estadounidense no es una resolución aprobada ni establece hechos jurídicamente vinculantes para Venezuela, pero refleja la posición de sus promotores sobre las condiciones necesarias para una transición electoral. El texto pide elecciones presidenciales libres, justas y transparentes, así como la liberación de presos políticos, y advierte que la seguridad de quienes aspiren a cargos públicos será determinante para evaluar la limpieza de futuros comicios.
La misma iniciativa menciona la inhabilitación de María Corina Machado, una de las principales figuras opositoras. Reuters informó que Machado no ha participado en los diálogos a los que se refirió Rodríguez y que ha enfrentado obstáculos para volver a Venezuela. La posibilidad de que dirigentes opositores puedan competir sin restricciones es uno de los aspectos que sigue sin respuesta tras el discurso ante la ONU.
El contexto de la relación con Washington
La intervención de Rodríguez ocurrió un día después de que se reuniera brevemente con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al margen de la Asamblea General. Associated Press informó antes del encuentro que la Casa Blanca lo describía como un diálogo informal entre ambos mandatarios en Nueva York.
Según Reuters, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró que Washington insistió en que el proceso político venezolano debe culminar en una elección libre y justa. La agencia también reportó que Trump y Rodríguez conversaron sobre la reestructuración de la deuda soberana venezolana, mientras continúan los contactos entre ambos gobiernos en materia económica y energética.
La aproximación entre Caracas y Washington ha generado posturas encontradas. Por un lado, el gobierno interino venezolano presenta la cooperación económica como una vía para estabilizar al país. Por otro, críticos citados por Reuters sostienen que los acuerdos de inversión y petróleo no deben sustituir compromisos verificables sobre competencia electoral, autonomía institucional y participación política.
Qué falta para evaluar el anuncio
La promesa de Rodríguez modifica el tono del debate al reconocer ante un foro internacional que habrá elecciones, pero no equivale todavía a una convocatoria formal. Para que el ofrecimiento pueda ser evaluado en términos concretos, haría falta conocer una fecha, las reglas de participación, la situación legal de los aspirantes inhabilitados, la integración de las autoridades electorales y los mecanismos de observación nacional e internacional.
Hasta el 24 de septiembre de 2026, no se ha anunciado públicamente un cronograma con esos elementos. Por ello, el discurso ante la ONU debe entenderse como un compromiso político declarado por la presidenta interina, no como la confirmación de una elección ya convocada.
Fuentes consultadas
- Reuters, publicado por Investing.com
- Associated Press
- Senado de Estados Unidos, resolución S. Res. 829
Imagen ilustrativa. Foto de Magda Ehlers en Pexels.


