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El Danubio alcanza niveles mínimos históricos y agrava la sequía en Europa central

El río Danubio registró niveles mínimos históricos en distintos puntos de su recorrido por Europa central y oriental, en medio de una sequía prolongada y sucesivas olas de calor. La reducción del caudal ya afecta la navegación comercial y turística, deja embarcaciones varadas y complica la operación de instalaciones que utilizan agua del río, de acuerdo con reportes de The Associated Press y organismos vinculados con la gestión de la vía fluvial.

En Budapest, la autoridad hídrica de Hungría midió el 29 de julio un nivel de 23 centímetros, por debajo del anterior mínimo absoluto de 33 centímetros registrado en 2018, informó AP. La situación no se limita a la capital húngara: el retroceso del agua ha expuesto bancos de arena, rocas y zonas del lecho que normalmente permanecen sumergidas en varios países de la cuenca.

Sequía y calor reducen el caudal

El descenso ocurre tras meses con déficit de lluvia en Europa central. AP reportó que, según el Servicio Meteorológico de Hungría, la precipitación acumulada en 90 días se ubicó entre 80 y 130 milímetros por debajo de los promedios de largo plazo en casi todo el país. Las temperaturas elevadas aceleran la evaporación y agravan la falta de agua en ríos y suelos.

La Comisión del Danubio, organismo internacional dedicado a la navegación en el río, advirtió desde marzo que los periodos de aguas bajas son cada vez más prolongados y que la variabilidad hidrológica está modificando las condiciones de operación del transporte fluvial. La institución señaló que los puntos críticos en cualquier tramo pueden afectar la conectividad de toda la ruta navegable.

Navegación, turismo e industria bajo presión

El Danubio atraviesa o delimita territorios de diez países antes de desembocar en el mar Negro, por lo que sus bajos niveles tienen consecuencias regionales. En Hungría, algunos cruceros tuvieron que atracar río arriba de Budapest y el transporte de carga se redujo de forma considerable, según AP. En Serbia, pequeñas embarcaciones y buques de carga quedaron varados en áreas donde el agua se retiró de la orilla.

En Bulgaria, autoridades evacuaron a 186 turistas de un crucero que encalló cerca de Vidin, en un tramo donde el Danubio funciona como frontera con Rumania. La empresa operadora rechazó que hubiera escasez de alimentos o agua potable a bordo, pero el incidente ilustró las dificultades de navegación que generan los bajos calados, es decir, la menor profundidad disponible para las embarcaciones.

La crisis también ha alcanzado al sector energético. AP informó que en Rumania fue detenido un reactor de la planta nuclear de Cernavodă por razones de seguridad, luego de que el caudal del Danubio descendiera a 1,630 metros cúbicos por segundo, cerca de un tercio de un promedio habitual de julio. El agua del río es empleada para procesos de enfriamiento, por lo que una disminución extrema puede limitar la operación de infraestructura eléctrica.

Vestigios históricos vuelven a la superficie

Entre los efectos más visibles del retroceso del Danubio está la reaparición de embarcaciones hundidas durante la Segunda Guerra Mundial cerca de Prahovo, Serbia. AP documentó que decenas de buques de guerra alemanes, algunos asociados con la flota nazi del mar Negro, han quedado más expuestos por el bajo nivel del agua. Historiadores citados por la agencia señalan que hasta 200 naves fueron hundidas deliberadamente en septiembre de 1944 durante la retirada alemana ante el avance soviético.

La exposición de estos restos no implica que sean seguros para el público. Algunas embarcaciones conservan artefactos explosivos, por lo que su presencia también representa un reto para las autoridades responsables de la navegación y la seguridad en el río. El fenómeno, además, no debe confundirse con una excavación arqueológica: se trata de vestigios que han quedado visibles por condiciones hidrológicas extremas.

Un reto que exige medidas de adaptación

La Comisión del Danubio ha planteado la necesidad de mantener canales navegables mediante monitoreo, dragado y planes de respuesta coordinados entre los países de la cuenca. Sin embargo, la magnitud de la sequía actual muestra que las medidas de infraestructura deben acompañarse de estrategias para enfrentar periodos más frecuentes de caudales bajos y calor extremo.

Por ahora, los reportes disponibles confirman afectaciones en la movilidad fluvial, actividades turísticas, transporte de mercancías y generación de energía. La evolución dependerá de las lluvias, las temperaturas y las decisiones que adopten los gobiernos y administradores de la vía navegable durante las próximas semanas.

Fuentes consultadas


Imagen ilustrativa. Foto de Tomás Asurmendi en Pexels.

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