El Gobierno de la Ciudad de México anunció un programa de reforestación urbana que contempla plantar un millón de árboles en espacios urbanos de la capital antes de 2030. Dentro de esa meta, la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, instruyó considerar la siembra de 100 mil ejemplares en camellones y banquetas, con participación vecinal.
El plan fue presentado el 19 de agosto durante el arranque del Programa de Reforestación Urbana 2026 en la Unidad Habitacional Infonavit Iztacalco. De acuerdo con el reporte del acto publicado por Argonmexico, la estrategia tiene una meta de 200 mil árboles por año y se enfocará en calles, avenidas y otros espacios de suelo urbano.
La meta se concentra en el suelo urbano
La administración capitalina diferenció este programa de las acciones de reforestación previstas para el suelo de conservación. Mientras ese territorio incluye áreas rurales, bosques y zonas ecológicas de la ciudad, el nuevo objetivo está centrado en colonias y vialidades donde el arbolado enfrenta mayores restricciones por la infraestructura, las banquetas, las redes de servicios y el tránsito peatonal.
Según la información difundida durante el evento, la prioridad estará en alcaldías del oriente y norte de la capital con menor disponibilidad de áreas verdes, entre ellas Iztapalapa, Iztacalco, Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero y Tláhuac. El arranque en Iztacalco responde a esa lógica: la alcaldía señaló que busca incrementar la presencia de árboles por habitante y reforzar el mantenimiento de sus áreas verdes.
Brugada planteó que las plantaciones en calles se realicen mediante asambleas y acuerdos con habitantes de cada zona. La intención, según la funcionaria, es que vecinas y vecinos participen en la colocación y cuidado de los árboles, particularmente en sitios como banquetas donde su conservación puede depender de riego, protección contra daños y mantenimiento continuo.
Árboles nativos y criterios de plantación
La secretaria del Medio Ambiente capitalina, Julia Álvarez Icaza, informó que el programa contempla especies nativas como liquidámbar, cazahuate, colorín, guaje, guamúchil, palo verde, fresno, macuil y ceiba. La selección de especies deberá ajustarse a las condiciones de cada sitio, pues no todos los árboles tienen el mismo tamaño, tipo de raíz, requerimientos de agua o tolerancia a la contaminación.
La funcionaria sostuvo que la estrategia busca dejar atrás la preferencia por especies exóticas que pueden requerir más mantenimiento o resultar vulnerables a plagas y enfermedades. La elección de árboles nativos o adaptados puede favorecer la polinización y la biodiversidad urbana; sin embargo, la supervivencia de las plantaciones dependerá también de factores como el volumen de suelo disponible, el manejo de raíces, el suministro de agua y el mantenimiento posterior.
El programa retoma la llamada regla 3-30-300 como referencia de planeación: que las personas puedan observar al menos tres árboles desde su vivienda o lugar de estancia, que las colonias aspiren a 30 por ciento de cobertura arbórea y que haya un parque o área verde a una distancia máxima de 300 metros de los hogares. Se trata de un parámetro de diseño urbano y no de una obligación que, por ahora, haya sido detallada en una norma o calendario público para cada alcaldía.
La promesa ambiental y los datos pendientes
Durante la presentación, Brugada afirmó que un millón de árboles podría capturar al menos 20 mil toneladas de dióxido de carbono y equivaldría a retirar 4 mil automóviles de circulación cada año. Estas estimaciones fueron expuestas como parte del anuncio gubernamental, pero en la información pública revisada no se detalló la metodología usada para calcularlas, ni las especies, edades, tasas de supervivencia o periodos considerados.
Tampoco se dieron a conocer, en el reporte consultado, el presupuesto específico del programa, la distribución anual por alcaldía, los criterios técnicos para determinar qué banquetas son viables ni las metas de supervivencia de los ejemplares. Esos elementos serán relevantes para evaluar el alcance de la política, ya que plantar un árbol no garantiza por sí mismo que llegue a establecerse y aportar sombra, infiltración de agua o captura de carbono durante décadas.
La ciudad cuenta con antecedentes recientes de revegetación y recuperación de espacios verdes. En su primer informe de gobierno, la actual administración reportó la siembra de cinco millones de árboles durante 2025 y planteó una meta de 40 millones hacia 2030, una cifra que incluye acciones más amplias de reforestación y no sólo el arbolado en calles. El informe también menciona la recuperación de 4.5 millones de metros cuadrados de suelo verde.
La nueva meta de un millón de árboles urbanos, por tanto, se presenta como un componente específico de esa agenda ambiental. Su principal reto será traducir el anuncio en ubicaciones adecuadas, plantas de calidad, mantenimiento suficiente y seguimiento público que permita conocer cuántos árboles sobreviven y dónde se concentran los beneficios.
Fuentes consultadas
- Argonmexico: Clara Brugada llama a cambiar la pólvora por polen y misiles por árboles
- Gobierno de la Ciudad de México: Primer informe anual de actividades
Imagen ilustrativa. Foto de Roberto Sánchez en Pexels.


