La Ciudad de México inauguró el 17 de septiembre el Centro Integral de Bienestar y Convivencia Animal Xólotl, un espacio público ubicado en la zona de Alameda Oriente, en la alcaldía Venustiano Carranza, diseñado para resguardar, atender y canalizar a adopción responsable a perros y gatos en situación de abandono, maltrato o vulnerabilidad.
De acuerdo con información difundida durante el acto de inauguración, el proyecto requirió una inversión pública de 112 millones de pesos y tiene una capacidad estimada de hasta 600 animales. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, señaló que el recinto entrará primero en un proceso administrativo para comenzar su funcionamiento, por lo que la ceremonia de apertura no implica necesariamente que el albergue ya opere a plena capacidad.
El anuncio fue dado a conocer por Grupo Animal y coincide con los datos publicados por medios como El Financiero, así como con información previa de los medios públicos capitalinos sobre la infraestructura y el plan de adopciones.
Instalaciones para atención, recuperación y convivencia
El centro fue construido en un predio de alrededor de cinco hectáreas. Las cifras divulgadas sobre el tamaño del terreno presentan una diferencia menor entre las fuentes: Grupo Animal y El Financiero refieren cerca de 50 mil metros cuadrados, mientras que otras publicaciones reportan una extensión aproximada de 51 mil 700 metros cuadrados. En ambos casos, se trata de un espacio amplio con áreas verdes y zonas al aire libre para la estancia y movilidad de los animales.
Según la información presentada por Raúl Basulto Luviano, titular de la Secretaría de Obras y Servicios, el conjunto cuenta con alrededor de 27 módulos y más de 6 mil 400 metros cuadrados de construcción. Una parte central de esa infraestructura está destinada a estancias caninas: hay espacios comunitarios para grupos de animales y habitaciones individuales para ejemplares que, por su condición de salud, comportamiento o proceso de adaptación, requieran mantenerse separados.
Las instalaciones también contemplan consultorio veterinario, quirófano, zona de cuarentena, área de recuperación, espacios para cuidados especiales, almacenes, oficinas administrativas y módulos de voluntariado. El objetivo anunciado es que el lugar no sea únicamente un punto de resguardo temporal, sino un centro de atención que acompañe la recuperación física y conductual de los animales antes de buscar su integración a un hogar.
La infraestructura incorpora, además, una planta de tratamiento de agua, sistemas de aprovechamiento de lluvia y un área de composta. Medios públicos de la Ciudad de México informaron antes de la inauguración que estas medidas buscan reutilizar parte del agua empleada en las instalaciones y atender el manejo de residuos derivados de la operación cotidiana del albergue.
Adopción responsable, el siguiente paso
La administración capitalina vinculó el proyecto con la campaña “Amar es adoptar”, mediante la cual busca impulsar que los animales bajo resguardo encuentren una familia definitiva. La plataforma oficial de la campaña prevé un filtro inicial para que las personas interesadas evalúen si cuentan con tiempo, condiciones de vivienda y disposición para asumir el cuidado permanente de un animal de compañía.
Este proceso es relevante porque la adopción responsable supone compromisos de largo plazo y no sólo la entrega de un perro o gato. La información gubernamental indica que el modelo contempla socialización y valoración previa de los animales, aunque no se detalló públicamente cuántos ejemplares ingresarán en la primera etapa ni la fecha exacta en que el centro recibirá casos de manera regular.
Durante la inauguración, Brugada explicó que el modelo de atención busca considerar alimentación, entorno, salud, comportamiento y estado mental de los animales. Esos criterios fueron presentados como los cinco ámbitos de bienestar que orientarán la operación del recinto. El cumplimiento de ese objetivo dependerá de la puesta en marcha, el personal disponible, el seguimiento veterinario y la capacidad efectiva para canalizar animales a adopción.
Marco legal y retos de operación
La apertura de Xólotl ocurre en un contexto en el que la legislación capitalina establece obligaciones para los espacios que alojan animales. El artículo 42 de la Ley de Protección y Bienestar de los Animales de la Ciudad de México señala que refugios, asilos y albergues deben contar con personal capacitado e instalaciones adecuadas, además de estar sujetos a regulación específica. La norma también prevé la notificación a la persona responsable y a la autoridad cuando un animal bajo custodia contraiga una enfermedad infectocontagiosa.
El nuevo centro puede ampliar la capacidad pública de atención para animales rescatados, pero la dimensión de su impacto dependerá de la operación cotidiana. Entre los aspectos que aún deberán definirse o transparentarse están los protocolos de ingreso, los criterios para recibir casos de maltrato o abandono, el número de trabajadores y médicos veterinarios asignados, las reglas para el voluntariado y los mecanismos de seguimiento posteriores a cada adopción.
La jefa de Gobierno también anunció la intención de desarrollar una futura Utopía Animal en el mismo perímetro de Alameda Oriente. De acuerdo con lo informado por autoridades capitalinas, sería un espacio recreativo para la convivencia de familias con sus animales de compañía. Por ahora, ese proyecto se mantiene como una previsión distinta al centro recién inaugurado.
Xólotl toma su nombre de la figura de la cosmovisión mexica asociada con el xoloitzcuintle. Más allá del simbolismo, el recinto representa una nueva infraestructura pública para la atención animal en la capital. Su alcance real podrá evaluarse conforme inicie operaciones, reciba animales y reporte resultados verificables sobre recuperación, adopciones y condiciones de cuidado.
Fuentes consultadas
Imagen ilustrativa. Foto de Eduardo López en Pexels.


