La construcción de un estadio propio para Cruz Azul sigue sin fecha definida. El principal obstáculo, de acuerdo con Víctor Velázquez, presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa Cruz Azul y del club, es encontrar un terreno que pueda adquirirse y desarrollarse sin conflictos con la normatividad ambiental, el uso de suelo, la movilidad y las comunidades cercanas.
Durante una conferencia de prensa realizada el 31 de agosto, Velázquez afirmó que la institución mantiene como prioridad establecer una sede permanente en la Ciudad de México o, al menos, en un punto cercano a la zona metropolitana. Sin embargo, explicó que el proceso no depende únicamente de localizar predios disponibles: antes de comprometer una inversión de gran tamaño, el club necesita certeza sobre la viabilidad legal, urbana y social del proyecto.
“No ha sido fácil, sobre todo por los terrenos”, dijo el directivo, según reportes de Infobae y Excélsior. Velázquez señaló que Cruz Azul cuenta con varias opciones en análisis, aunque precisó que todavía falta concretarlas. Hasta ahora, la institución no ha informado públicamente cuál sería el terreno elegido, el aforo proyectado, el monto definitivo de inversión ni un calendario para arrancar la construcción.
El reto de construir en una ciudad densamente urbanizada
La búsqueda de un estadio en la capital enfrenta condiciones distintas a las de décadas anteriores. Velázquez sostuvo que la disponibilidad de terrenos amplios ha disminuido y que los requisitos para desarrollar una obra de esta escala son más exigentes. Entre los factores que mencionó están las disposiciones ambientales, los permisos urbanos, la protección de áreas verdes y las exigencias de movilidad en zonas con alta concentración de habitantes.
El directivo puso como ejemplo las restricciones relacionadas con árboles y vegetación en los predios potenciales. También mencionó que una nueva sede deportiva debe considerar su impacto en las vialidades, el tránsito durante los partidos y los posibles cuestionamientos de vecinos sobre servicios como el agua.
Estas declaraciones no significan que exista un rechazo formal de alguna autoridad a un proyecto específico de Cruz Azul. Más bien, reflejan que el club aún no ha llegado a la etapa en la que pueda presentar públicamente un predio definido con los estudios, permisos y condiciones necesarios para iniciar obra.
La dimensión del proyecto obliga a reducir riesgos antes de comprar un terreno o comenzar trabajos, expuso Velázquez. Según su planteamiento, la directiva busca contar desde el principio con claridad institucional sobre la factibilidad del desarrollo, pues una inversión de varios millones de dólares podría quedar detenida si posteriormente se determina que el uso de suelo, las condiciones ambientales o la infraestructura del entorno impiden levantar el inmueble.
Vecinos, agua y movilidad, factores centrales
El componente vecinal aparece como uno de los elementos más relevantes en la evaluación. Un estadio no sólo implica partidos de futbol: también concentra asistentes, transporte público, automóviles, comercio, servicios de seguridad y flujos peatonales en periodos específicos. Por ello, las inquietudes de residentes sobre tráfico, ruido, estacionamiento o abasto de agua pueden influir en la discusión de cualquier proyecto.
En una entrevista previa con TUDN, Velázquez había explicado que la conformidad de las comunidades cercanas era uno de los factores que habían retrasado el plan. En esa conversación planteó que el club contempla un recinto con criterios de autosustentabilidad, como captación de lluvia, plantas de tratamiento y reciclaje de agua, con el objetivo de reducir el consumo de la red local.
Por ahora, esa propuesta debe entenderse como una intención expuesta por la directiva y no como un proyecto ejecutivo autorizado. Cruz Azul no ha difundido los planos finales, los estudios de impacto ambiental o de movilidad, ni los permisos que corresponderían a un predio en particular.
La directiva quiere mantenerse cerca de su afición capitalina
Velázquez reconoció que el club ha recibido propuestas para llevar el proyecto a otras entidades, entre ellas Hidalgo y Morelos. Pese a ello, afirmó que la meta es permanecer cerca de la Ciudad de México, donde Cruz Azul ha desarrollado buena parte de su historia reciente y cuenta con una importante base de aficionados.
El interés por una casa propia también responde a la falta de estabilidad que el equipo ha enfrentado al depender de estadios rentados. El club ha utilizado distintos inmuebles como local en años recientes, mientras el Estadio Azteca atravesó trabajos de remodelación y las condiciones de disponibilidad de otros recintos cambiaron.
La construcción de un estadio propio ha sido presentada por la actual administración como un objetivo estratégico y como un legado para la institución. Sin embargo, las declaraciones más recientes muestran que el proyecto sigue en una fase de definición territorial y de viabilidad, no en una etapa de obra.
El siguiente avance relevante será identificar si Cruz Azul anuncia un predio concreto y si éste cuenta con condiciones suficientes para iniciar los procedimientos técnicos y administrativos correspondientes. Hasta que eso ocurra, el estadio propio continuará como una prioridad declarada por la directiva, pero sin una ubicación oficial ni una fecha pública de construcción.
Fuentes consultadas
Imagen ilustrativa. Foto de Tomás Asurmendi en Pexels.


