La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y una representante del Congreso de la Ciudad de México abrieron un diálogo para explorar proyectos de rescate, saneamiento y mejor aprovechamiento de ríos urbanos de la capital. Entre las ideas expuestas se encuentran el saneamiento de los ríos Tacubaya y Becerra, la eventual recuperación del Viaducto Río de la Piedad y un esquema para tratar parte del caudal del Río Magdalena antes de conducirlo hacia el Canal Nacional.
De acuerdo con una comunicación oficial del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM, la diputada Miriam Saldaña Cháirez visitó esa entidad universitaria con el propósito de establecer vías de colaboración y aplicar conocimiento científico a la toma de decisiones sobre la gestión del agua en la ciudad. La reunión fue encabezada por la directora del Instituto, María Teresa Sánchez Salazar, y contó con la participación de académicos del IGg.
La información disponible describe las iniciativas como propuestas presentadas durante el encuentro, no como obras ya autorizadas o en ejecución. Tampoco se reportaron montos de inversión, calendarios de construcción, permisos ni un convenio formal entre la Universidad y las autoridades para poner en marcha los proyectos. Esos elementos serán determinantes para evaluar la viabilidad técnica, financiera, ambiental y social de cualquier intervención.
Propuestas para ríos entubados y cauces a cielo abierto
Entre los planteamientos se encuentra iniciar la recuperación de varios afluentes con el saneamiento de los ríos Tacubaya y Becerra. Posteriormente, se propuso analizar la posibilidad de “desentubar” y rescatar el Viaducto Río de la Piedad, una zona donde el crecimiento urbano y la infraestructura vial transformaron el antiguo cauce en un corredor de circulación.
El término desentubar se refiere a recuperar o hacer visible un cauce que fue confinado en infraestructura subterránea. Sin embargo, una intervención de esa naturaleza requiere revisar la capacidad hidráulica del sistema, los riesgos de inundación, la calidad del agua, las conexiones de drenaje existentes, el uso del suelo y las afectaciones potenciales a viviendas, comercios y vialidades.
La diputada también presentó una propuesta relacionada con el Río Magdalena, identificado por la UNAM como el único río que conserva tramos a cielo abierto dentro de la Ciudad de México. La idea expuesta consiste en desviar parte de su agua para tratarla y conducirla al Canal Nacional, con la intención de que contribuya a la recuperación de Xochimilco, en lugar de que todo el caudal termine incorporado al drenaje.
Además, durante la reunión se mencionó la posibilidad de instalar varias plantas de tratamiento y de aprovechar la presión del agua en el vaso regulador El Salado, en Iztapalapa, para generar electricidad. La comunicación universitaria no precisa estudios de factibilidad, capacidades de tratamiento ni estimaciones de energía para esas alternativas.
Información geográfica y diagnóstico, piezas centrales
Uno de los aspectos abordados fue el hundimiento diferenciado del suelo en la capital, fenómeno que puede modificar pendientes, dañar redes hidráulicas y complicar el funcionamiento del drenaje. Según el IGg, la cartografía digital y el análisis geoespacial que desarrolla el Instituto pueden ser herramientas relevantes para examinar la viabilidad de los proyectos.
El académico Armando Peralta Higuera planteó realizar levantamientos mediante fotografías aéreas e información LiDAR, una tecnología que utiliza pulsos láser para generar modelos detallados del terreno y de la infraestructura. Con esos datos se podrían identificar afluentes pluviales, reconocer las obras existentes a lo largo de las trayectorias de los ríos y ubicar puntos donde se requerirían acciones específicas.
La revisión también tendría que considerar asentamientos humanos irregulares y descargas ilegales de aguas residuales en áreas sin infraestructura suficiente. La contaminación por descargas y residuos sólidos es uno de los principales obstáculos para recuperar cauces urbanos, ya que el agua no puede reincorporarse a usos ambientales o recreativos sin medidas de saneamiento, vigilancia y mantenimiento permanentes.
El antecedente del Río Magdalena
La participación de la UNAM en el estudio de ríos capitalinos tiene antecedentes. Un programa de rescate integral de los ríos Magdalena y Eslava, elaborado para el entonces Distrito Federal, asignó a la UNAM —a través del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad— la elaboración del capítulo correspondiente a la cuenca del Magdalena.
El reporte ejecutivo de ese programa documenta que el plan maestro contempló un diagnóstico multidisciplinario, recorridos de campo y talleres de planeación participativa. Entre sus objetivos estuvieron sanear el cauce, conservar los bienes y servicios ambientales de la cuenca, promover la participación de las comunidades y mejorar el paisaje urbano y rural asociado al río.
El documento también estableció que la recuperación no dependía únicamente de limpiar el agua. Incluía manejo ecosistémico, ordenamiento territorial, prevención de riesgos, restauración ambiental, infraestructura hidráulica y una estrategia de gobernanza para el seguimiento de las acciones. Esa experiencia ilustra que el rescate de ríos urbanos exige coordinación entre academia, comunidades, autoridades y organismos operadores de agua.
En una publicación reciente de divulgación científica, la UNAM recordó que el Río Magdalena nace en la zona boscosa del cerro La Palma, recorre aproximadamente 20 kilómetros y atraviesa áreas de Magdalena Contreras, Álvaro Obregón y Coyoacán antes de integrarse a la red de drenaje. El texto advierte que la conservación de la parte alta de la cuenca, el control de descargas residuales, el saneamiento de afluentes y la recarga del acuífero son componentes necesarios para su recuperación.
Un proceso que requiere definiciones públicas
El encuentro en el Instituto de Geografía coloca sobre la mesa opciones para recuperar la relación de la ciudad con sus ríos, pero las propuestas deberán traducirse en diagnósticos públicos y proyectos ejecutivos antes de que puedan valorarse como intervenciones concretas. Para ello será necesario precisar qué dependencias participarían, cuáles serían las fuentes de financiamiento, qué normas ambientales e hidráulicas aplicarían y cómo se incluiría a las comunidades de las zonas involucradas.
También será indispensable diferenciar entre el saneamiento de un cauce, la rehabilitación de su entorno y la apertura de un río actualmente entubado. Cada medida implica alcances, costos y riesgos distintos. La aportación técnica de la UNAM puede fortalecer el diagnóstico, pero la ejecución de obras y la definición de prioridades corresponderán a las autoridades competentes y requerirán seguimiento ciudadano.
Fuentes consultadas
- Instituto de Geografía de la UNAM: Buscan sinergia entre la UNAM y el gobierno para rescatar los ríos de la CDMX
- Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México: Programa de Rescate Integral de los Ríos Magdalena y Eslava
- Revista ¿Cómo ves? de la UNAM: Al rescate del Río Magdalena
Imagen ilustrativa. Foto de Israel Torres en Pexels.


